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Part-Time Jobs for High School Students

Argumentative essay55 minutes · five scoring rows
¿Deberían los estudiantes de secundaria tener un trabajo de medio tiempo durante el año escolar?

Fuente 1 (grabación: aquí, su transcripción)

Introducción: Esta grabación, escrita para este curso, es la transcripción de un segmento de radio sobre los estudiantes de secundaria que trabajan mientras estudian. El programa es de una emisora imaginada de Guadalajara, México.

LOCUTORA: Buenas tardes y bienvenidos a «Voces de la ciudad». Hoy hablamos de un tema que divide a muchas familias: ¿conviene que los adolescentes trabajen mientras van a la preparatoria? Nos acompañan Camila, una estudiante de diecisiete años, y un orientador escolar con veinte años de experiencia. Camila, ¿dónde trabajas? ESTUDIANTE: Trabajo en la panadería de mi tío los sábados y dos tardes entre semana, unas doce horas a la semana. Al principio lo hice por el dinero, porque quería comprarme una computadora sin pedírsela a mis papás. Pero lo que más he ganado es confianza. Antes me daba pena hablar con desconocidos; ahora atiendo a clientes difíciles y resuelvo problemas sola. LOCUTORA: ¿Y las calificaciones? ESTUDIANTE: Bajaron un poco el primer semestre, la verdad. Tuve que aprender a organizarme. Ahora repaso en el autobús y ya no pierdo tanto tiempo en el celular. LOCUTORA: Orientador, ¿qué opina usted? ORIENTADOR: El caso de Camila es bastante común cuando el trabajo es moderado. El problema aparece cuando las horas crecen. He visto a muchachos que empiezan con diez horas y terminan con veinticinco, porque el jefe los necesita o porque la familia depende de ese ingreso. Entonces llegan cansados, faltan a clase y algunos abandonan los estudios. Mi consejo es poner un límite claro desde el principio y hablarlo con la familia y con el empleador. LOCUTORA: O sea, que la pregunta no es solo si trabajar, sino cuánto. ORIENTADOR: Exactamente. Y también qué tipo de trabajo. No es lo mismo un empleo que te enseña algo que uno que solo te agota.

Fuente 2

Introducción: Este artículo, escrito para este curso, trata de los estudiantes de bachillerato que tienen un empleo de medio tiempo. Imagina un reportaje de una revista de educación de Valencia, España.

Lucía Ferrer tiene dieciséis años y, tres tardes por semana, reparte pedidos en bicicleta para una frutería de su barrio. Con lo que gana paga su abono de transporte y ahorra para el viaje de fin de curso. «Mis padres no me lo pidieron», explica. «Quería tener mi propio dinero y saber lo que cuesta ganarlo».
Como Lucía, cada vez más adolescentes combinan los estudios con un empleo. Un estudio del Observatorio de la Juventud del Turia, una asociación imaginada para este artículo, siguió durante dos cursos a 2.000 estudiantes de entre 16 y 18 años. Su conclusión central es que la cantidad de horas importa más que el simple hecho de trabajar. Los jóvenes que trabajaban menos de diez horas a la semana sacaron notas parecidas a las de sus compañeros que no trabajaban y, según sus profesores, mostraban más puntualidad y mejor organización del tiempo.
Los problemas empezaban por encima de las quince horas semanales. En ese grupo aumentaron las faltas a clase, se redujeron las horas de sueño y muchos dejaron las actividades extraescolares, como el deporte o la música. «Un adolescente necesita tiempo para descansar, para equivocarse y para descubrir lo que le gusta», advierte Marta Soler, orientadora de un instituto público y una de las autoras del estudio. «Si el trabajo ocupa todo ese espacio, se pierde algo que luego no se recupera».
El estudio también recuerda que no todos los jóvenes trabajan por la misma razón. Para algunos, el sueldo es un complemento para sus gastos personales; para otros, es una ayuda necesaria para su familia. Por eso, los autores no piden prohibir el empleo juvenil, sino adaptarlo a la vida escolar: contratos que respeten los periodos de exámenes, horarios que terminen antes de las nueve de la noche y tutores que sigan de cerca las notas de quienes trabajan.
Algunos empresarios ya colaboran. Joaquín Ribas, dueño de una pequeña cadena de cafeterías, ofrece a sus empleados menores de edad turnos cortos y días libres en época de exámenes. «Aprenden a tratar con el público, a trabajar en equipo y a cumplir un horario», dice. «Son cosas que no siempre se enseñan en el aula».
Lucía, por su parte, reconoce que algunas semanas son agotadoras. «Cuando tengo tres exámenes seguidos, pido días libres», cuenta. «Mi jefe lo entiende. Si no fuera así, tendría que dejarlo».

Fuente 3

Introducción: Esta tabla, escrita para este curso, presenta los resultados de una encuesta imaginada a 2.000 estudiantes de secundaria, agrupados según las horas que trabajan cada semana.

Resultados escolares y hábitos de los estudiantes según sus horas de trabajo semanales (datos inventados para este curso)
Horas de trabajo por semanaNota media (de 0 a 10)Faltas a clase por trimestreDuermen menos de 7 horas (%)Ahorran cada mes (%)
No trabajan7,243118
De 1 a 10 horas7,343457
De 11 a 20 horas6,675261
Más de 20 horas5,9127149

On the exam you hear the recording twice. This course has no audio, so Fuente 1 is its transcript.

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This course covers Reading (25% of the exam score) and the Argumentative Essay (15%). It does not cover Listening (25%), the Project Presentation (20%) or the Project Q&A (15%), which together are 60% of the score. There is no audio: the essay's audio source is given as a transcript.

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